viernes, 20 de enero de 2017

LA ISLA DE CRETA...ENTRE LA HISTORIA Y LA MITOLOGIA




A comienzos de la Edad del Bronce, en la antigua Creta floreció una civilización con carácter propio, acaso la primera civilización avanzada de Europa; conocían ya una escritura jeroglífica que aún no ha podido ser interpretada. Protegidos por el mar y las escarpadas costas, los habitantes autóctonos, de origen asiático, crearon un comercio floreciente y sus barcos surcaron todo el Mediterráneo. En busca de cobre y estaño llegaron a puntos tan lejanos como España; las armas de bronce, el aceite de oliva y los vinos constituían sus productos de exportación. La civilización cretense o minoica (llamada así por el legendario rey Minos) surgió hacia 266 a. de J.C, y alcanzó su cenit entre 2000 y 1400 a. de .J.C. Las leyendas relativas a Minos y al monstruoso Minotauro, encerrado en su laberinto, impulsaron al arqueólogo británico Arthur Evans a iniciar excavaciones en Cnosos en 1899. Allí descubrió el palacio real, probablemente el antiquísimo laberinto de las leyendas.


    El Minotauro...
    Monstruo mitológico, mitad ser humano y mitad toro, nacido de los amores de Pasifae (esposa de Minos, rey de Creta) y un toro. Para esconder semejante vergüenza, Minos ordenó a Dédalo construir un Laberinto, en donde fue encerrado el monstruo. Luego, el propio Dédalo y su sobrino Ícaro fueron encerrados en el propio Laberinto, pero consiguieron escapar gracias al ingenio de Dédalo. Minos exigió a los atenienses como tributo, varios muchachos y muchachas cada siete años, para servir de alimento al monstruo. Teseo, hijo del rey Egeo, se ofreció para dar muerte al Minotauro, y se colocó en el grupo que iba hacia el sacrificio. Una vez en Creta, Teseo recibió la ayuda de Ariadna, hija de Minos y Pasífae, quien se enamoró de él, y le dió un hilo, gracias al cual pudo el héroe encontrar la salida del Laberinto. De esta manera, Teseo pudo entrar al Laberinto en forma segura, y dar muerte al Minotauro. Teseo se llevó consigo a la muchacha, pero, según la tradición más común, la abandonó, dormida, en la isla de Naxos, aprevechando una escala del barco. Allí la encontró el dios Dioniso y la hizo su esposa, regalándole, como presente nupcial, una magnífica corona de oro fabricada por Hefesto. Se cree generalmente que existe alguna base histórica para la leyenda del Minotauro. Así, el Laberinto sería el palacio de Cnossos, de tamaño tan grande y tantas habitaciones que a los rudos antepasados de los griegos debió parecerles precisamente un laberinto. El viaje de los muchachos atenienses a Creta puede significar una reminiscencia del clásico deporte cretense de saltar al toro. Y el sometimiento y posterior rebelión de Atenas puede significar el predominio cultural y/o militar de Cnosos sobre las ciudades costeras del Mar Egeo, y el sacudimiento de dicho yugo. 


Las excavaciones en Cnosos, Faistos, Hagia Triade y otras ciudades cretenses revelan la existencia de una cultura desarrollada, venerante de la belleza y que había recibido, entre otras, la influencia de Egipto. Las ciudades y los palacios no estaban fortificados y en su arte no aparecen escenas de guerra. Las ciudades-palacio de Creta fueron destruidas repentinamente por desastres naturales. Cnosos fue conquistada por los aqueos procedentes de Micenas, ciudad situada en el continente que heredó la soberanía y la cultura de Creta. La isla ha pertenecido sucesivamente a Bizancio , Venecia , Turquía  y desde entonces, a Grecia.
Tras la muerte de Alejandro Magno gozó de cierta independiencia sobre otros reinos helenísticos cercanos, pero tras la decadencia helenística se desarrolló la piratería, lo que provocó que los romanos se apoderasen de la isla en el 67 adC. y la incorporasen como provincia romana. Tras la división del imperio romano  cobra importancia estratégica para el control del mar Egeo. Con la caída de Roma  queda en poder del Imperio Bizantino hasta que musulmanes andaluces fundan en el año 826 la base fortificada de Jandak (Candía). Después de sufrir durante un siglo agresiones que partían de este enclave, los bizantinos la recuperon en el año 961. Cuando Bizancio cayó en manos de los cruzados en 1204, que da comienzo al Imperio Latino, la isla fue adjudicada a Bonifacio de Montferrat quien rápidamente la vendió a Venecia. Permaneció en manos venecianas hasta mediados del s.XVII como el punto estratégico clave de sus intereses en el Mediterráneo oriental. Desde el siglo XV Venecia hubo de hacer frente al expansionismo otomano, al que contuvo hasta que en 1645 los turcos desembarcaron en la isla iniciando su conquista, finalizada cuando los últimos reductos venecianos sucumbieron en 1715

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A finales del siglo XIX una misión italiana inició las primeras excavaciones en Phaestos y en Kamares, que cambiaron la concepción de los inicios del arte de la Antigüedad. Entre 1900 y 1904 el inglés Arthur Evans excavó las ruinas del palacio de Knossos. Creta fue durante más de mil años una poderosa talasocracia. Evans hacía partir su civilización de 3.500 años a.C., situando en esta fecha en el período neolítico. Los cretenses influyeron con su cultura en todo el Mediterráneo oriental, con cuyos pueblos mantenían un fluido comercio. También con Grecia se comunicaban y fueron tan poderosos que incluso llegaron a dominar políticamente a este pueblo, de quien recibían tributos en especies y dinero. Fue de Creta de quienes los griegos recibieron el conocimiento de la arquitectura, escultura, pintura y cerámica. De ellos aprendieron cuanto luego se desarrollaría al máximo en Grecia en aspectos políticos y religiosos. Hubo mucha correspondencia artística entre Creta y las ciudades griegas, en particular con Micenas, que también desarrolló una cultura con un origen de gran antigüedad. Hacia 1450 los aqueos, pueblo de la península griega, invaden Creta. La gran cultura de los vencidos gana a los vencedores. Dicen que los aqueos sólo llevaron a Creta la lengua griega, en lo demás siguió la hegemonía cretense que se hizo griega. Era una civilización basada políticamente en pequeños reinos monárquicos, por lo que en muchas ciudades se han encontrado grandes palacios con frescos muy interesantes, de arquitectura adintelada, esculturas y cerámica finamente decorada. Es posible que en alguna época Knossos fuese la más poderosa de todas las monarquías o bien que se llegara a una sola monarquía con capitalidad en esta ciudad. Su palacio era, junto con el de la ciudad de Phaestos, el de mayores dimensiones. Se inició en el neolítico y tiene varios palacios superpuestos según se iba progresando en la isla. 


Creta en la Odisea:
Parece que los cretenses fueron los primeros que osaron ganar, por alta mar, el sur del delta del Nilo. Cuando Ulises llega a Itaca y se hace pasar por mercader cretense explica: Había sentido ganasde ir a explorar  el Egyptos. Equipo nueve barcos y afluyen los hombres. Durante seis días esa gente estupenda celebra fiestas en mi casa . Al séptimo día embarcamos, y de las llanuras de Creta, un Bóreas francamente bueno nos lleva todo recto como en la corriente de un río . Bastaba con sentarse y dejarse llevar por el viento y los pilotos. En cinco días ganamos el hermoso Egyptos. (Homero) También parece que los fenicios, excelentes marinos, solían viajar directamente de Creta a Sicilia y a las Baleares. Mucho más tarde, en la época helenística, los navíos irán a veces en cuatro días, con buen viento, de Rodas a Alejandria


Mitos sobre el origen de las islas:
Los marineros aún creen que existen espíritus malvados que habitan en ciertas islas a las que hacen surgir repentinamente de las aguas para estorbar a los navegantes o para confundirles en sus cálculos. Es corriente entre los marineros la creencia de que en los momentos en los que se padece la tortura del hambre y la sed, aparecen sobre el océano unas islas verdes imposibles de alcanzar. Sin duda este fenómeno tiene que ver con los espejismos y las alucinaciones, que con frecuencia padecen los náufragos. En semejantes momentos, a pesar de que todo el océano alrededor esté desierto, parece que pueden distinguirse barcos a toda vela en la lejanía del horizonte. En las costas del canal es muy frecuente la creencia en islas flotantes y dicen los marineros que son montañas arrancadas del fondo del mar por las erupciones volcánicas. Hay incluso quien pretende haber visto estas islas con sus propios ojos. Estas islas huyen de los barcos sin que éstos puedan alcanzarlas y están conducidas por un demonio al mando de las almas de los ahogados que han merecido ir al infierno y han sido condenados a permanecer en esas misteriosas islas hasta el día del juicio. A veces puede escucharse claramente el rugido de bestias salvajes que provienen de alguna de estas islas y los marineros consideran de mal agüero encontrárselas.

Según la leyenda que frecuentemente puede encontrarse tanto en Grecia como en los países escandinavos y en Oceanía, las islas se formaron a partir de trozos de tierra que héroes y semidioses tiraron al mar. Jason ordenó a Eufemo que arrojara al mar el terrón de tierra de Libia que Tritón le había dado y de ella surgió la isla de Calisto. El Edda de Snorri cuenta que Gylf, rey de Suecia, prometió a una joven extranjera tanta tierra como cuatro bueyes pudieran arar en día. Ella enganchó al arado cuatro bueyes que habían nacido de su unión con un gigante y el arado se hundió tan profundamente en el suelo que cortó aquella parte de la tierra. Los bueyes la arrastraron hacia el mar y así se formó la islas de Seeland. Se cuentan numerosas historias sobre las islas flotantes que los antiguos marinos aseguraban que existían en el océano. Plinio ya menciona alguna de estas islas y, durante muchos años, se creyó que, en tiempos del Diluvio, Irlanda fue una isla flotante. Estas leyendas alusivas a islas flotantes sin duda se basan en la existencia de enormes bloques de hielo que flotan en al océano Artico. Los marineros aseguraban que en las islas flotantes habitan malvados demonios del mar dedicados a engañar a los navegantes. Una de estas islas era Gummer's Ore, que se aparecía entre los arrecifes que hay cerca de Estocolmo. El barón Grippenheim cuenta que había estado buscando esta isla en vano y que un día, de repente, distinguió tres puntos de tierra que se levantaban sobre la superficie del mar. (Angelo S.Rappoport) 
http://www.mgar.net/var/leyendas2.htm
http://www.mgar.net/var/creta.htm

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